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APAMP Vigo realiza una de sus charlas de sensibilización en un centro penitenciario de Pontevedra

APAMP Vigo realiza una de sus charlas de sensibilización en un centro penitenciario de Pontevedra

Queríamos un cierre de proyecto a lo grande, algo potente que no pasase desapercibido y que al mismo tiempo fuese inolvidable para nosotros. Y de repente allí estábamos, delante de una verja enorme custodiada por policías y a punto de dar una charla en el Centro Penitenciario de A Lama, en Pontevedra. Las dudas, las ganas de ver una cárcel por dentro y porque no, el recelo y cierto miedo a descubrir que nos íbamos a encontrar...fueron los sentimientos presentes en todos y cada uno de nosotros. Pero ojo, hablamos tanto de los usuarios, como también de los monitores.

 

Arrancamos la charla un poco más tarde de lo previsto. Una charla de 50 minutos muy intensos pero en los que todo salió perfectamente. Nadie se equivocó y los vídeos tampoco fallaron. Delante de nosotros, 150 personas con muchas ganas de conocernos y descubrir un poco más esta discapacidad. Un público realmente entregado y que no dudó en preguntar todo aquello que se le pasaba por la cabeza y que querían saber.


Al acabar, fuimos nosotros los que empezamos a preguntar. Queríamos saberlo todo: cuántas personas estaban en esa cárcel, cuántos módulos, qué talleres tenían...parecíamos un grupo de periodistas de investigación. Realmente estábamos sorprendidos con todo aquello.

En términos generales y en nombre de las 17 personas que hasta allí nos desplazamos, debemos decir que la experiencia fue de 10, que el trato fue inmejorable y que salimos de allí con una sensación muy, pero que muy buena. Tanto es así, que uno de los usuarios nada más salir del recinto del centro penitenciario dijo: "Qué pena me da tener que marcharnos tan pronto". En ese momento el resto de los compañeros nos echamos a reír porque nos dimos cuenta de que esa frase resultaba un tanto extraña estando dentro de una cárcel. Pero era cierto, todos íbamos con una buena sensación y con la pena de que hubiese durado tan poco tiempo.
El único problema de todo esto...que debido a las medidas de seguridad y al gran control que allí tienen, nos ha sido imposible sacar alguna fotografía e inmortalizar este gran momento.

Pero para conocer en detalle las sensaciones que tuvimos algunos de nosotros, aquí os dejamos testimonios del antes, el durante y el después de esta gran charla.

Sensaciones antes de ir:

Juan: A mí me daba mucho miedo, porque nunca vi una cárcel antes. Pero quise ir.
Varela: Cuando me propusieron la idea, me pareció muy interesante porque era una forma de acercar la parálisis cerebral a la cárcel y viceversa; es decir, conocer la realidad de la cárcel. Antes de ir me sentía expectante, porque no sabía lo que me iba a encontrar. También un poco nervioso, porque era un mundo desconocido para mí.

David G.: Cuando me dijeron que íbamos a la cárcel, salté de alegría porque siempre he querido ir para ver cómo viven los presos.
Durante:

Juan: Fuimos un grupo de Apamp de personas con discapacidad a la cárcel de A Lama a dar una charla el martes 28 de junio de 2016. Hablaron del Discamino y de la parálisis cerebral. Yo creo que tengo parálisis cerebral, pero no estoy seguro. Me parece que sí.

Varela: La charla versó sobre la parálisis cerebral, sus consecuencias, sus causas y todo lo que conlleva. Yo destacaría de esta experiencia la atención que pusieron los oyentes y la participación que tuvieron a la hora de hacer preguntas. Creo que el tema les interesó bastante.

David G.: Mi impresión fue muy buena. Los presos eran muy majos. Y yo personalmente me llevo una impresión diferente de la cárcel. Le tenía mucho respeto pero, después de los primeros momentos allí, me sentí como en casa.

"El después" / Conclusiones:

Juan: A mí me gustó ir a la cárcel. Me parecieron muy majos todos.

Varela: Yo tenía una idea muy equivocada. Pensaba que era un sitio triste, oscuro y me encontré todo lo contrario. Un lugar luminoso y lleno de actividades. Creo que mi visión de la cárcel está empezando a cambiar.

David G.: Las conclusiones fueron muy positivas. Tenía una vista muy diferente de todo. Pensaba que era un sitio oscuro, gente mal encarada, drogadictos tirados por la calle y ha sido todo lo contrario, un sitio especial con mucha vida. Me quedó pena de que no nos hubieran enseñado más, como los calabozos donde duermen los presos.

Como era normal..también hubo una anécdota que fue protagonizada por la señorita Paula Madrid e Isabel Lorenzo. Ambas se metieron por donde no debían y acabaron siendo perseguidas por a policía.

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