Supone avances históricos como el reconocimiento de la asistencia personal como servicio, la compatibilidad entre prestaciones y empleo y el compromiso de reforzar la financiación del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD). El reto será garantizar una aplicación homogénea en todo el territorio y una financiación suficiente para que las personas con grandes necesidades de apoyo puedan ejercer sus derechos.












