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Más de 500 menores con parálisis cerebral y grandes necesidades de apoyo mejoran su aprendizaje gracias a la tecnología interactiva en el aula

15 entidades ASPACE incorporan pizarras digitales interactivas que mejoran la participación del alumnado en el aula.

Durante el pasado curso escolar, 531 menores con parálisis cerebral y con grandes necesidades de apoyo mejoraron su participación y aprendizaje en el aula gracias a la incorporación de pizarras digitales Newline en 15 entidades ASPACE.

Las pantallas permitieron que los niños y niñas tuvieran un papel más activo, ya que pudieron interactuar de manera directa con contenidos dinámicos personalizados y adaptados a las capacidades específicas de cada menor, lo que reforzó y facilitó el aprendizaje. Actualmente en las entidades ASPACE contamos con 225 profesionales que ya están formados en el uso de estas pantallas interactivas.

Alicia González Milanés, terapeuta ocupacional en ATENPACE, una de las entidades beneficiarias de este proyecto, comenta que “desde los equipos de terapia ocupacional, fisioterapia, logopedia y aula, trabajamos junto con profesores para que la programación de la actividad se hiciera en un contexto más natural para el niño. Así vimos cómo podían acceder a la pantalla, si de manera táctil, si necesitaban hacerlo con un pulsador en la cabeza, con la mano o con su propio comunicador.”

Patricia Vergas, maestra en ATENPACE cuenta su experiencia en clase con estos dispositivos “usamos las pizarras digitales a través de programas donde se puede trabajar la estimulación sensorial y auditiva. Hay cuatro aspectos bastante relevantes del trabajo con las pantallas Newline, uno de ellos es el uso de la escritura predictiva a través de la inteligencia artificial; otro de los aspectos es que se puede dividir la pantalla en dos partes y poner a dos alumnos a trabajar. Se pueden crear juegos y trabajar con dos menores a la vez. Esto resulta muy motivador para ellos y ellas.”

Este proyecto muestra cómo la tecnología, bien adaptada y acompañada por profesionales formados, puede abrir oportunidades reales de participación y aprendizaje para niños y niñas con grandes necesidades de apoyo. Porque la inclusión también se construye tocando una pantalla... y descubriendo que se puede.”

Este proyecto no solo introduce tecnología en el aula, sino que representa un paso firme hacia una educación que evoluciona con las personas. Gracias a estas herramientas, el alumnado con parálisis cerebral no solo aprende más, sino que lo hace con mayor autonomía, motivación y protagonismo. Porque cuando la educación se adapta, las posibilidades se multiplican.

 

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