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La intimidad como componente esencial para el bienestar, la autoestima y la calidad de vida de las mujeres con parálisis cerebral

La guía “Cuidando la intimidad”, elaborada por Confederación ASPACE, ofrece buenas prácticas dirigidas a profesionales del Movimiento ASPACE.

El objetivo principal del documento es garantizar el respeto a la intimidad, la autonomía y los derechos sexuales de estas personas.

Desde Confederación ASPACE presentamos la guía “Cuidando la intimidad”, un documento que ofrece una serie de buenas prácticas dirigidas a profesionales de entidades ASPACE que trabajan con niñas y mujeres con parálisis cerebral.

El objetivo principal del documento es garantizar el respeto a la intimidad, la autonomía y los derechos sexuales de estas mujeres, porque la sexualidad forma parte de la vida de todas las personas, independientemente de su discapacidad o del nivel de apoyo que necesiten.

Las mujeres y niñas con parálisis cerebral enfrentan barreras que vulneran su derecho a la intimidad: la infantilización, la exposición constante de sus cuerpos debido a las necesidades de apoyo, la doble discriminación por ser mujeres y tener una discapacidad, la falta de educación sexual y las dificultades de comunicación. Con esta guía queremos poner en valor que la intimidad no es algo secundario, sino un componente esencial para el bienestar, la autoestima y la calidad de vida.

Por ello, todas las intervenciones profesionales deben respetar el cuerpo, los tiempos, las decisiones y los deseos de las personas. Es imprescindible adaptar la forma de apoyar según la etapa vital y el entorno en el que se encuentren.

La guía ofrece orientaciones diferenciadas para servicios de atención temprana, centros educativos, centros ocupacionales, centros de día, residencias y contextos de envejecimiento. En cada uno se proponen pautas específicas para impulsarla autonomía, la toma de decisiones, el consentimiento informado y la vivencia de la sexualidad de forma libre y segura.

Asimismo, se incluyen directrices aplicables a todos los servicios, como la necesidad de una formación específica del personal, la coordinación fluida con las familias, el diseño de protocolos claros y la participación de las mujeres y niñas en decisiones que afectan a su intimidad. También podemos encontrar recomendaciones sobre comunicación respetuosa, gestión de la intimidad corporal, educación sexual adaptada, prevención de la violencia sexual y fomento de la autodeterminación.

La guía se completa con protocolos de actuación ante situaciones de abuso, para promover la autonomía en la intimidad y para garantizar el respeto a la privacidad, con indicaciones claras sobre cómo intervenir desde un enfoque centrado en la persona.

 

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